De espejos y reflejos.

Había amanecido muy temprano ese día. Como es común en invierno, no solo el frío sino la penumbra de la mañana que aun no llega del todo, aumenta el querer quedarse en cama un rato más largo todavía. Como es común, a veces también, de repente se amanece con una canción sonando en la cabeza, y no te das cuenta así te encuentres tarareándola en el baño, cantándola mientras te sirves el café, silbándola cuando agarras las llaves, reproduciéndola continuamente sin querer, hasta que la escuchas en alguien más.

– ¿Qué silbas?
– I’ll be your mirror de…
– …Velvet Underground, claro.
– Sí, creo que la acabo de escuchar en algún lado.
– ¿Será que me la escuchaste a mi? Ahora que lo pienso he estado con esa canción toda la mañana aunque no tengo idea cómo así.
– ¿A ti? No me acuerdo. Puede ser. ¿Qué vas a hacer más tarde?.
– Voy al teatro, una amiga está actuando en una obra que estrenaron ya hace un tiempo. No quiero que luego se me pase y perdérmela como otras.
– De ahí me cuentas qué tal.
– Sí claro. Hablamos después.
– Dale, nos vemos.
Me voy caminando con la canción en la cabeza. Hay cierta nostalgia en aquella melodía aunque igual me sabe alegre, esa sensación en su tonada que me transporta, en su letra que me conecta con algo más que el propio texto, algo más que no sé qué es y me proyecta. Sigo caminando e intento reproducir mentalmente el intro de la canción, pienso en cómo me gustaría saber tocarla, quiero tocarla, voy a tocarla. Cuando llego, dejo las cosas sobre la mesa, la silla y agarro la guitarra mientras busco el vinilo. Una vez en mis manos, me quedo mirando la portada un poco más de lo normal, aunque solo unos segundos, antes de ponerlo. Pensando como siempre –rápidamente– en The Factory, en tanto que esa ilustración sobresaliente del blanco esconde bajo su cáscara. Mejor dejo eso por ahora y lo pongo: Lado B. Me siento y con la guitarra lista me doy cuenta que necesito el capotraste. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y toco. Escucho mi teléfono vibrar, es un mensaje ¿Nos encontramos allá? Cierto, digo, el teatro. ¿Acaso esos segundos de vuelta a los 60s habían tomado más tiempo de lo normal? Dejo la guitarra y voy a la ducha. No sé cómo el tiempo transcurrió tan rápido, me digo mientras la canción se va alejando son el sonido del agua corriendo en mi cabeza. Cuando subo al taxi la canción ya no está, en mi cabeza ahora se versan frases como que si el dinero que llevo conmigo será suficiente, las entradas ya las tengo compradas ¿el tráfico será mucho a esta hora? si ella llegara antes tendrá que esperarme unos minutos, debí haber comido algo antes porque después quizás sea muy tarde, no importa ¿apagué la luz antes de salir?.
– ¿Tráfico?
– Terrible, pero estamos a la hora ¿subimos?
Cuánta expectativa por la obra, ir al teatro siempre me ha inspirado esa sensación emocionante y aun más cuando se conjugan varios elementos a la vez sincronizados: los actores, la dirección, la historia y por supuesto, la compañía. Silencio largo para luego sonreír, recordar, reírnos, callar otra vez. Está siendo muy intenso esto, lo está. La luz se apaga por completo y solo un haz celeste casi blanco empieza a encenderse a la vez que un arpegio de guitarra familiar resuena y resuena y cada vez más hasta que una voz, grave, poderosa empieza a decir I’ll be your mirror reflect what you are in case you don’t know… Increíble pienso, asombroso el dominio de ese tema justo ahora, que me conduce, que me guía por cada centímetro de la piel erizada con el aliento liberado en un enorme suspiro. La canción en vivo, ahí en el teatro cobrando vida propia después de haber pasado todo un día cual espectro a través de las horas, del silbido, tarareo, del rasgueo en la guitarra. Una canción que ha venido desde que surgió esta mañana, desde que sonó en 1966, a presentarse en el acto final de esta puesta en escena, envolviendo al teatro en un claroscuro de sensaciones que matizaban en colores puros y potentes; donde mi silla, mi sitio, yo; éramos un eje interrogante de aquella casualidad musicalizada de manera casi escalofriante. La obra termina, la gente aplaude, aplaude, aplaude; yo siempre me tardo en aplaudir y esta vez un poco más pero lo hago finalmente: aplaudo por cada interpretación, por las evocaciones, por la reacción de lo sucedido y sí, por la canción, sin duda aplaudo por la canción. Ese instante de aplausos que parece eterno aunque igual sin dar cuenta concluye de golpe: la sala vaciándose, el murmullo, el escenario vacío, apagado; dando paso al común de la vida otra vez transcurriendo. Entonces voltea enseguida.
– ¿Sabes qué curioso? Justo estaba con esa canción en la mente, la he tenido todo el día en la cabeza, queriéndola tocar también, incluso empecé a hacerlo ahora temprano. ¿Qué raro no?
– ¿En serio? Es muy feeling esa canción.
– Sí, vaya que sí. ¿Será que estuve con ese tema todo el día porque la iba a escuchar ahora?
– Jajaja, puede ser, quizás sea por otra cosa.
Quizás por otra cosa, se quedó pensando. Empezaron a caminar y en el silencio que acumula un lunes por la noche, resonaba la canción: el intro, la primera frase y el final, ese final repitiendo reflect what you are. Ese disco tiene temas excelentes, pero esa canción que existe tras el llanto de frustración de Nico, que existe tras un “try it just one more time and then fuck it — if it doesn’t work this time, we’re not going to do the song” es una de mis favoritas. Se miraron y sonrieron. De alguna forma esa canción había empezado a crear un vínculo, casi instantáneo, aunque no me queda claro si en su momento resultó ser tan obvio. En todo caso esa casualidad, ahora lejana, pues sí terminó siendo por otra cosa. Lo recuerdo justo ahora que sonrío mientras voy caminando y en el modo aleatorio de mi iPod empieza a sonar esa misma canción cuando un chico con audífonos, en su bicicleta, me distrae al pasar con un polo blanco reflejando el plátano famoso de Warhol “peel slowly and see”. ¿Qué canción estará escuchando?.

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One thought on “De espejos y reflejos.

  1. Me pasé todo “Criadero” pensando ¡¡¿dónde escuché esta canción?!! …a pesar que he escuchado mil veces el disco del platanito….

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