Looking for another place.

Hagamos las fotos recordando esa época, Lou Reed, David Bowie, esa onda del glam rock, como la película ¿te acuerdas? Claro Velvet Goldmine. Claro, sí tú me la prestaste, bueno, hagamos eso; pero una onda así como que… Yo lo imagino más como un after party. Sí algo así.

Me quedé pensando en la fotos y en las personas que accederían a hacer esa sesión. Me quedé pensando en que si quisieran y en qué les diría para convencerlos. Seguro preguntarán ¿por qué? Quizás no. Pero qué decirles. Más allá de que uno de ellos, de alguna manera me llevó a pensar en esa época, no sé bien por qué de pronto quería volver a esos días donde Lou y David hacían historia. No tenía la certeza de qué es lo que quería decir con las fotos ni para qué hacerlas pero de pronto empezaba a ver cómo esa parte de la historia, del guión no solo musical que marcaría lo que después muchos añoramos compartir, se plasmaba en imágenes que no sabía por qué quería recrear justo ahora. Ese mundo de canciones que invitaban y seducían a la vida misma, ser. ¿Sabes? No tengo claro la idea de las fotos, prefiero pensarlo mejor. Perfecto, nos reunimos cuando la idea de las fotos esté más clara entonces.

Tenía una carpeta llena de referencias, fotos de Reed por allá en las épocas del traje negro, los ojos marcados, abrazado a Bowie. De pronto el fin de las fotos quedó de lado, me concentré en Reed, en leer más acerca de él, en escucharlo. Volver a Velvet, a The Factory, a los años felices. Esa mañana me desperté y borré la carpeta que guardaba online y descarté por completo hacer esas fotos. No tiene sentido pensó, lo pensó más de una vez. Era raro casi nunca antes había cuestionado una idea así, pensaba que no podía surgir de la nada retratar esa época, esos momentos. Así se olvidó del tema, aunque algo rezagado quedaba como pensamiento aleatorio ¿por qué querría retratar un recuerdo de Lou y David?

¿Me llamaste? No, yo no dije nada. El otro día también pasó lo mismo ¿verdad? ¿Sabes por qué pasa eso? No. Porque me voy a morir, ya voy a desencarnar. ¡Qué hablas! Jajaja. En serio. No, no, nadie se va a morir. Debí haber escuchado mal.

Esa mañana había decidido no hacer nada más que terminar de leer un cuento de Carver que tenía pendiente. Alistarse para el cumpleaños y salir. Ya era mediodía, parecía que sería un día despejado, soleado, caluroso, alegre. Sí. Es hora de irse. Cuando coge las llaves su teléfono suena. Un mensaje de texto decía ¿Sabes? Lou Reed murió hoy, siento una pena. ¿Se murió Lou Reed? Se murió Lou Reed, dijo en voz alta. Salió del mensaje y se conectó para poder leer alguna noticia. Sí, a los 71 años, de pronto los videos, frases, fotos se posteaban a segundos de diferencia hasta que se detiene donde alguien comentaba “el que cree que hoy ha muerto un cantante o un músico está muy equivocado, hoy ha muerto mucho más que eso, hoy es un punto de giro en el guión. Hoy es un día triste”. Tenía que irse igual, sonreír en el cumpleaños, conversar, prestar atención, todo eso cuando en realidad solo podía escuchar la voz de Reed resonando:

Looking for another place, somewhere else to be, looking for another chance

Al salir, de pronto el día se nubló, se puso frío, corría el viento helado, la neblina empezaba a cubrir los edificios y mientras caminaba bajo el cielo gris pensaba en hacer esas fotos. Quizás ahora hacer esas fotos cobren sentido.

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