La torta, el banco y el Flaco.

Se levantaba de la cama después de 3 días. La luz de la mañana pintaba todo el cuarto con ese color pálido reluciente. Ya había pasado mucho tiempo y debía reanudar su rutina, esa que hace que vayamos al banco, al supermercado, caminar, cruzarse con gente (así a uno no le provoque). Cuando salió a la sala se encontró con su roommate. Mira quién ha regresado de la tumba. Shhh aun me duele la cabeza. Traje torta de anoche ¿quieres? ¿De qué es… de chocolate? Nada que un buen pedazo de azúcar extrema no pueda resolver en menos de un minuto. Demasiado, pensó. No puedo con tanto dulce.

– ¿Quiénes estuvieron anoche?
– Los de siempre. Cuando llegamos estaban en todo el alboroto de la cantada de cumple. Al final llegó el Flaco con sus dos hijos. Grandes, cómo han crecido.

De pronto en su cabeza embarrada con el manjar de la torta, ahí entre el medio del fudge se abrió paso el recuerdo de esa noche. Aquella vez en el campamento. Al roommate no le había contado nada de eso y ya que el personaje Flaco, había salido así sin querer, como la sorpresa que te toca dentro del chocolate, pues lo dijo.

– El Flaco, el Flaco que esa vez en el campamento ¿cuándo fue eso? ¿te acuerdas? ¿para semana Santa? No, eso fue en verano, fue después.
– ¿Cuál? Ese que me contaste, en el que según tú había una criatura extraña fuera de la carpa que no te dejaba dormir ¿qué pensabas qué era? ¿algo como una rata?
– Sí esa vez. Y no pensaba que era una rata, no sé, es que se escuchaba un sonidito así, ya te dije. Pero sí fue esa vez, el Flaco estaba excedido en tragos y bueno…

La cara del roommate así en espera, con los ojos abiertos y con la boca manchada de manjar. Pintoresca imagen.

– Me confesó un cariño que yo no tenía idea…
– ¿Te dijo que estaba enamorado de ti?
– Ya te digo que se había tomado el trago como cual chico del bebedero luego de hacer deporte. Pero no me dijo eso exactamente, no sé, es que me empezó hablar de las canciones que había escuchado, las del disco ese que grabé. Que él también antes… No le vayas a decir a tu hermano.
– No le digo nada a nadie. Lo que sí el Flaco me dijo que leyó la nota que sacaron del disco en el diario, que no la había podido leer porque en su teléfono no podía agrandar la imagen. No le entendí mucho, pero…
– Solo eso. No pasa nada igual.

Empalagoso, demasiado esta torta, no puedo más. Dejé de comer y corrí a la ducha para retomar esa rutina innegociable con el sistema. Nos vemos, vuelvo en un par de horas. En la calle el invierno parecía haber regresado obstinado en no dejar que el verano se abra paso al noviembre, y para mi este brillo solar indeciso que ni con estos lentes puedo sobrellevar. Solo espero que no haya mucha gente en el banco, o no importa la gente pero sí que hayan depositado. Cuando entra al banco va directo a revisar su estado de cuenta, un check, positivo, ahora ojalá que no haya mucha gente esperan…

Cuatro de la tarde. Tiempo suficiente, con audífonos y buena música, las casi quince personas de adelante se esfumarán sin darme cuenta. Cuando está ahí, en el puesto dieciséis de la gran línea de espera, mira sin querer que en una ventanilla hay alguien que parece conocer, no observa, solo lo ha notado. Vuelve la mirada y se pregunta ¿por qué creo que conozco a esa chica? ¿Será que el atuendo deportivo me recuerda a alguien? ¿Acaso es ella o se parece? Seguro se parece. Mira para otro lado y ya está en el puesto quince. Avanza. Pero es así, a veces pasa. Regresa la mirada a la ventanilla y la chica casi sin moverse, manteniendo una postura como si alguien le hubiera dicho inmóvil, levanta ligeramente la mano y la saluda. Es ella, se dice, mientras saca la mano del bolsillo y devuelve el gesto cumplidor. Así que sí era ella, la ex esposa del Flaco.

Por un momento lo pensó ¿acaso ella sabrá algo? Lo que el Flaco le dijo aquella vez en el campamento, se lo habrá dicho a alguien más, pensaba. ¿Se lo habrá dicho a ella? No creo, se decía mientras ya de pronto estaba en el puesto diez y ya ella no estaba en esa ventanilla.

Advertisements
Tagged , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Eventos cotidianos de apasionante letargo

#historiascasideficción escritas por @beatriztorresz

[wi:k]

Una película de Moreno del Valle.

buensalvaje

Desvíos para lectores de a pie

%d bloggers like this: